La Música Y El Marketing

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La Música Y El Marketing

La música ha estado con los seres humanos desde que existimos. Sean cuales sean los diversos motivos, hemos utilizado melodías y ritmos para transmitir todo tipo de ideas y necesidades. Ha sido parte de diversas culturas, sociedades y expresiones artísticas. A su vez ha sido usada con fines políticos y religiosos.

Después de todo, la música se puede considerar como un producto natural de nuestra especie. Es parte de un ciclo: la cultura la influye y, a su vez, la música influye a la cultura de vuelta, de acuerdo con lo que permite ver un estudio del Imperial College de Londres. Además, aunque controversial, hay buenos argumentos para apoyar la hipótesis de que la música tiene orígenes evolutivos, según una publicación de la Universidad de California.

Quizás es por esto que vemos, o más bien escuchamos, música utilizada para todo hoy en día. No sólo eso, sino que es una parte importante de cada cultura y, hoy en día, hasta de la economía. La industria de la música mueve cantidades millonarias alrededor del mundo y está relacionada con múltiples disciplinas humanas.

Por ejemplo, tan sólo en 2015 la industria de la música ha generado ganancias por $48.1 mil millones de dólares, de acuerdo con Statista. Esa cantidad sería suficiente para:

  • Financiar 12 viajes a Marte
  • Comprar 91 millones de acciones de Apple
  • Pagar por 1.4 millones de autos BMW
  • Adquirir la empresa WhatsApp… 3 veces

Además, la música es un campo que se ve directamente afectado por otros. Especialmente h visto el impacto de la tecnología en lo que llevamos del siglo XXI, pues su crecimiento ha sido acelerado.

La digitalización de todo es una tendencia que no podemos obviar. Desde libros y publicidad hasta películas y, por supuesto, la música, todo se ha digitalizado. La razón es obvia: practicidad, movilidad y rendimiento. Lo digital no se desgasta, es fácil de duplicar y, por lo tanto de distribuir.

Asimismo, es más fácil ser víctima de la piratería cuando se tienen soportes digitales. En la industria de la música se calcula una pérdida de alrededor de los $12.5 mil millones de dólares al año debido a estas prácticas, según la Asociación de la Industria de la Grabación de América (RIAA, por sus siglas en inglés).

Sin embargo la digitalización también ha modificado la manera de distribuir canciones, como ya decíamos. El primer gran paso fue dado por Apple a través de su tienda digital iTunes. Desde entonces han surgido competidores como Amazon y Google. De hecho, la distribución digital masiva comenzó a popularizarse antes, gracias a Napster, lo que obligó a que surgieran nuevos modelos para capitalizar este formato.

En Estados Unidos de América el 63% del mercado lo controla iTunes, de acuerdo con Apple Insider. Esto es una clara muestra de la importancia de llegar primero a un mercado y hacerlo con calidad. Sin embargo, la competencia debe impulsar la innovación, ya que Apple, a pesar de estar a la cabeza, podría encontrar problemas. El 63% del mercado se oye bien, pero representa una caída para la empresa, pues nunca había estado tan abajo, desde 2006, según Bloomberg.

A pesar de ofrecer mejoras e incluir iCloud en iTunes para respaldar las librerías de los usuarios (por $25 dólares), las alternativas y exigencias del mercado son un reto a superar. Aunado a ello, ya no sólo se trata de comprar músicas. Los que gustan de escucharla ahora tienen la opción, como en más cosas cada día, de adquirirla en forma de servicio.

Más allá de los pros y contras de cada modelo (ventas vs. streaming), la suscripción a un servicio como Spotify, Beats y YouTube, ha tenido gran éxito. Para los artistas significan más plataformas de distribución e ingresos. Claro, hay muchas críticas y la situación es muy distinta para grupos y solistas que tienen un contrato con una empresa encargada de la distribución, que para aquellos que son independientes. También es más conveniente gozar de fama, que iniciar mediante estos canales.

Tanto en ventas como en streaming resulta más conveniente ser independiente, ya que las ganancias por álbum vendido o canción reproducida (o vendida) se dividen únicamente entre dos partes. En cambio, cuando hay una compañía disquera o distribuidora de por medio, ésta se lleva en todos los casos alrededor del 50% de las ganancias, de acuerdo con The Guardian.

Cada empresa tiene modelos distintos y paga no sólo con base en la cantidad de música comprada y escuchada por los usuarios, sino que consideran factores como la cantidad de usuarios que tienen, la publicidad, y acuerdos hechos con cada artista y / o distribuidora. Por ejemplo, en el caso de Spotify, su sitio especifica lo que toman en cuenta, mes con mes, para pagar regalías:

  1. Los ingresos de Spotify.
  2. Se multiplica por la cantidad de reproducciones que tuvo el artista.
  3. Se divide entre la cantidad total de las mismas que hubo en total en Spotify. Así se determina el porcentaje de reproducciones que representa un artista.
  4. Se obtiene el 70% de esa cifra, que es lo que aproximadamente reparte Spotify entre los propietarios de los derechos de distribución.
  5. Esto se multiplica por la tarifa que cobra

Además, la empresa dice que considera factores como el país. También toman en cuenta la cantidad de reproducciones que cada artista tuvo de usuarios que no pagan el servicio Premium, vs. las que hicieron aquellos que sí están suscritos a la versión que elimina los anuncios y permite el uso desde móviles sin restricciones. Sin duda, la lección es clara: identificar una necesidad del mercado, en este caso demostrada por la piratería, y ofrecer una alternativa accesible que agrade al público.

La evidencia apoya esta noción. Durante 2010, la compañía tenía menos de 10 millones de usuarios activos. En contraste, para junio de 2015 alcanzaron los 75 millones de usuarios activos, y 20 millones de ellos pagan una suscripción al servicio Premium, según su sitio oficial. Quienes no lo hacen le generan dinero a Spotify mediante la venta de publicidad que se intercala con las canciones que escuchan.

Cine y comerciales

En los comerciales y en el cine, la música tiene gran peso. La llegada del sonido al séptimo arte no fue algo natural y sencillo. Era tan difícil sincronizar el audio con la imagen, además de que éste era de calidad pobre, que en su momento muchos creían que sería efímero y los filmes permanecerían como nacieron: mudos por siempre.

Sin embargo sabemos que la realidad es distinta y el sonido llegó para quedarse. Así, hay muchos ejemplos de la importancia de la música en el cine, de la mano de la edición. Un caso son los ejercicios de parodia con el uso del lenguaje cinematográfico para alterar el género. A través de edición cuidadosa y música conveniente, en la cuenta moviemaker en Youtube hay ejemplos de este tipo, como el tráiler de Mary Poppins como si fuese una cinta de horror.

De la misma forma, hay muchos comerciales que más allá de su calidad, son memorables y efectivos gracias a la música que fue elegida para ellos. Dos ejemplos nos los traen los competidores eternos, Pepsi y Coca Cola. La primera compañía aprovechó a Michael Jackson en la década de los 80.

El famoso comercial de Pepsi Generation usa más la marca del cantante, que a su presencia misma. Una serie de referencias a su estilo de vestimenta y baile, junto con la canción cantada por él (una modificación de la letra de Beat It), no es sino hasta cerca de la mitad del anuncio que Jackson aparece. No sale mucho tiempo, ni hace alguno de sus pasos más famosos, sin embargo fue un éxito.

El ejemplo de Coca Cola que recordamos hoy es mucho más reciente. En 2011 publicaron un comercial en Colombia y más tarde en toda Latinoamérica, musicalizado con un cover de Whatever, de Oasis. El comercial fue un éxito y, como todas sus campañas, apeló a las emociones positivas de la audiencia, promoviendo las relaciones, alegría y paz, por encima de las malas noticias.

Sin duda la música es un factor de suma importancia en todas las actividades humanas. Ya sea para atraer gente, alejarla, espantarla o enamorarla, toda expresión musical tiene un efecto en nosotros. No sólo eso, sino que la música se ha convertido en una industria muy valiosa por sí misma, así como en un lenguaje universal para la raza humana.

Redacción Círculo Marketing

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